Rubén
González es uno, sino el más completo de los modelistas
de la AMT. Domina la pintura de vehículos, la de figuras
y la composición en escenas más o menos elaboradas.
En esta ocasión, un sencillo suelo desértico y unos
pocos complementos ambientan esta historia de un carro conquistado
y reconquistado por sus iniciales dueños.
La
calidad y elaboración de la pintura de este Valentine es
excepcional y os recomendamos que analizéis centímetro
a centímetro esta pequeña maravilla.
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